FIMOSIS

 

Definición

Entendemos por fimosis la dificultad o imposibilidad para la retracción de la piel prepucial, esto es, de la piel que recubre el extremo del pene o glande. No debe confundirse con la presencia de adherencias balanoprepuciales (entre la piel del prepucio y el glande del pene) que son muy frecuentes en niños y que son independientes de la presencia o ausencia de fimosis.

 

La fimosis supone un problema tanto funcional (imposibilidad para mantener una relación sexual satisfactoria) como, fundamentalmente en los niños, de higiene. La ausencia de limpieza del pene provoca el acúmulo entre la piel y el glande de una secrección fisiológica que se denomina esmegma y que con frecuencia se sobreinfecta dando lugar a las balanitis: infecciones locales dolorosas y con frecuencia con presencia de pus.

 

 

   

Tratamiento

 

El tratamiento a realizar cuando el tumor está localizado en la piel del prepucio consiste en la extirpación local de la lesión. Cuando está localizado en el glande, puede hacerse una amputación parcial de la parte afectada por el tumor.

 

En caso de una invasión extensa del pene, puede realizarse la amputación total de este órgano. En algunos hombres que se niegan a una operación y presentan una lesión en etapas iniciales, puede optarse por la radioterapia, aunque no es muy segura ya que posee una elevada tasa de reaparición del tumor luego de finalizado el tratamiento. En cuanto a la supervivencia, a los 5 años de detectado el tumor, ésta es cercana al 65% cuando éste está limitado al cuerpo del pene sin invadir los ganglios regionales u otros órganos.

 

fimosis

Las fimosis pueden corregirse quirúrgicamente mediante 2 técnicas: la clásica o circuncisión (eliminar toda la piel del prepucio dejando el glande expuesto al roce) o la más actual o prepucioplastia de Duhamel (dilatación del segmento estrecho que impide retraer la piel).

 

La elección de una u otra técnica dependerá de las características personales de cada persona aunque, en general, el postoperatorio de la circuncisión es más molesto y el resultado menos estético que cuando realizamos una prepucioplastia; sin embargo en los casos de infecciones locales o infecciones urinarias de repetición es más recomendable la primera.

 

Esta intervención no está indicada antes del año de edad (para minimizar el riesgo anestésico) salvo en personas con infecciones de repetición o en los casos de indicación por motivos culturales (como ocurre por ejemplo en la población judía en que es tradición circuncidar a los recién nacidos como parte de un ritual religioso). Dado que la incidencia de balanitis es significativamente mayor a partir de los 3 años, y por el bajo riesgo de las técnicas empleadas, no es conveniente esperar a la aparición de infecciones para solventar la presencia de una fimosis. Generalmente se realiza con anestesia local y sedación para garantizar la colaboración del enfermo. En adolescentes colaboradores puede realizarse con anestesia local únicamente.

 

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